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viernes, 22 de marzo de 2013

Naranja agria

Dice él que nos besamos por primera vez bajo el naranjo. Era diciembre y el hambre te calaba los huesos más que el frío, por eso habíamos ido hasta el río a buscar naranja agria. El refresco no era mi favorito, pero sabía mejor que el agua con azúcar, así es que tomamos un palo y nos fuimos a jugar a la piñata con aquellas naranjas altas que se negaban a caer.
Él llegó casi corriendo, como quien busca desesperadamente algo que se le ha perdido y necesita con urgencia, y fue quizás por eso, por el tiempo que llevábamos sin vernos, que cuando nos fuimos a saludar nuestros labios se rozaron por accidente.

miércoles, 30 de enero de 2013

Salvar el tiempo ido

... De luces y soledades. Ernesto Rancaño. Acrílico sobre lienzo, 2003
Sheyla Valladares/ http://criaturadeisla.wordpress.com
Yo tuve una amiga en el inicio de la adolescencia, de las que se cuidan como si fuera el sol entibiándonos las manos.  Estudiábamos juntas  en la beca, compartíamos el mismo closet; a veces el sueño nos sorprendía en la misma cama  porque el tiempo nunca  no nos alcanzaba para contarnos el día visto por la mirada de cada una.  Aunque vivíamos en el mismo pequeño pueblo no fue hasta esta edad luminosa y difícil  que “nos vimos” y nos escogimos para crecer juntas.
Las dos fuimos comprendiendo casi al unísono que los libros iban a ser esa puerta por la que íbamos a darle la bienvenida a muchos de los mejores momentos de nuestras vidas. Las dos éramos hijas únicas. Vivíamos solo a dos cuadras la una de la otra. Éramos parecidas aunque no iguales.  Su nombre comienza con la primera letra del abecedario y el mío con una de las casi últimas.  Si algo lograba distinguirnos -según los ojos que estaban fuera del mágico círculo en el que nos movíamos- es que ella era blanca y yo negra, pero a esa edad y en este país, esos no eran detalles importantes para dos niñas que estaban encantadas de la magia de haberse encontrado.

lunes, 14 de enero de 2013

Oda a la izquierda


Por   http://lacubanita2311.wordpress.com/
Todos los días me levanto con el pie izquierdo, y no por eso una cadena de infortunios me sucede. No cometo actos siniestros, ni compro por la izquierda.
A pesar de eso escribo con la mano equivocada, y soy zurda para algunas cosas, solo para algunas cosas…. Como organizar el escaparate, hacer un regalo o para demostrar con pocas palabras lo mucho que lo quiero… solo para esas cosas.

jueves, 3 de enero de 2013

Yo soy cubano


 
Este texto se lo enviaron a Luis Erenesto Rúiz por correo amigos que se encuentran brindando colaboración fuera de la isla. Lo comparto con ustedes porque me encanta y nos describe de manera GENIAL.
Cuba no es el Quetzal Guatemalteco, ni el Águila Americana. Cuba es un Tocororo. Cuba no es Rock and Roll, ni Tango ni Merengue. Cuba es Rumba, Guaracha, Son, Timba, Guaguancó y Danzón.
EL CUBANO es fiestero, guapachoso, es Carnaval, es alegría. Cuba es tuya, vivas donde vivas. Cuba está contigo, es mi madre, es la madre de tu padre y la tuya propia. Cuba es hoy, mañana y siempre. Es el pasado, el presente, y el futuro.

Lecturas contra la espera



Por: Jorge Luis Salas Hernández

  Leer es uno de los actos que más disfruto. Similar placer me producen un buen policiaco, una novela, un texto de historia o de filosofía. Los primeros libros por los que transitaron mis ojos fueron El amor en los tiempos del cólera y A sangre fría; ambos solo tienen en común el hecho de que sus autores fueron excelentes periodistas. Cursaba entonces el noveno grado. Pero me introduje de a lleno en el mundo de la lectura mientras cumplía con el servicio militar; por esa época la confluencia de unos nuevos conocidos con la disponibilidad de tiempo me llevaron hasta Isabel Allende, Leonardo Padura, José Saramago, Dulce María Loynaz, Alejo Carpentier y un centenar de escritores que expandieron mi estrecho horizonte cultural.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Esquinas


 Yoelvis L. Moreno Fernández 
Parece que me caen de bruces cuando, una y otra vez, se ensañan felizmente a mi paso calle abajo. Y como el que no quiere las cosas las dejo pasar, las recluyo en mi mente como un incómodo escondrijo de tránsito, como damas solitarias envueltas en ese paradójico acompañamiento de quienes van y vienen, vienen y van, y vuelven.

Lo que una memoria flash dice de ti


 Tan solo un click y ¡Eureka!: abierta como tumba usurpada, como libro desparramado al viento, como señora curiosa de barrio campechano.
No necesité estar tres horas convenciéndole de la necesidad de que me contara su secreto, ni jurándole silencio comprometido que, al final, solo se convierte en verdad gritada a degüello.