Con afán trazó su futuro. Esbozó la historia de su
vida sobre el inconfundible tapiz de un Atlas. Retó como capricho del destino a
su suerte y sin vacilar apostó por la quimera; así de simple es el poder que tienen los sueños.
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miércoles, 6 de febrero de 2013
miércoles, 30 de enero de 2013
Salvar el tiempo ido
Yo tuve una amiga en el inicio de la adolescencia, de las que se
cuidan como si fuera el sol entibiándonos las manos. Estudiábamos
juntas en la beca, compartíamos el mismo closet; a veces el sueño nos
sorprendía en la misma cama porque el tiempo nunca no nos alcanzaba
para contarnos el día visto por la mirada de cada una. Aunque vivíamos
en el mismo pequeño pueblo no fue hasta esta edad luminosa y difícil
que “nos vimos” y nos escogimos para crecer juntas.
Las dos fuimos comprendiendo casi al unísono que los libros iban a ser esa puerta por la que íbamos a darle la bienvenida a muchos de los mejores momentos de nuestras vidas. Las dos éramos hijas únicas. Vivíamos solo a dos cuadras la una de la otra. Éramos parecidas aunque no iguales. Su nombre comienza con la primera letra del abecedario y el mío con una de las casi últimas. Si algo lograba distinguirnos -según los ojos que estaban fuera del mágico círculo en el que nos movíamos- es que ella era blanca y yo negra, pero a esa edad y en este país, esos no eran detalles importantes para dos niñas que estaban encantadas de la magia de haberse encontrado.
Las dos fuimos comprendiendo casi al unísono que los libros iban a ser esa puerta por la que íbamos a darle la bienvenida a muchos de los mejores momentos de nuestras vidas. Las dos éramos hijas únicas. Vivíamos solo a dos cuadras la una de la otra. Éramos parecidas aunque no iguales. Su nombre comienza con la primera letra del abecedario y el mío con una de las casi últimas. Si algo lograba distinguirnos -según los ojos que estaban fuera del mágico círculo en el que nos movíamos- es que ella era blanca y yo negra, pero a esa edad y en este país, esos no eran detalles importantes para dos niñas que estaban encantadas de la magia de haberse encontrado.
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