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lunes, 4 de febrero de 2013

Tiempos de Lenin


lenin
Por María del Carmen Ramón, periodista de la revista digital cubana Cubahora.

Mi hermana aún sufre sus crisis de nostalgia cuando recuerda que ya no puede quedarse con sus amigas hasta altas horas de la noche a comer leche condensada quemada, escuchar las confesiones de la última muchacha del cubículo que perdió su virginidad o inventar cualquier enfermedad para ir al hospital cada noche. Hace apenas un año le dijo adiós a sus pasillos, aulas, piscinas, trampolines y piscinas sin agua, y no se acostumbra a la vida universitaria, sin profes de guardia que la obliguen a ver el noticiero. La entiendo porque yo también extraño a La Lenin. Son más de cinco años los que llevo de graduada, pero quien me conoce sabe que tengo dos anillos en mis manos: el de matrimonio y el de graduada de esta escuela.

miércoles, 30 de enero de 2013

Salvar el tiempo ido

... De luces y soledades. Ernesto Rancaño. Acrílico sobre lienzo, 2003
Sheyla Valladares/ http://criaturadeisla.wordpress.com
Yo tuve una amiga en el inicio de la adolescencia, de las que se cuidan como si fuera el sol entibiándonos las manos.  Estudiábamos juntas  en la beca, compartíamos el mismo closet; a veces el sueño nos sorprendía en la misma cama  porque el tiempo nunca  no nos alcanzaba para contarnos el día visto por la mirada de cada una.  Aunque vivíamos en el mismo pequeño pueblo no fue hasta esta edad luminosa y difícil  que “nos vimos” y nos escogimos para crecer juntas.
Las dos fuimos comprendiendo casi al unísono que los libros iban a ser esa puerta por la que íbamos a darle la bienvenida a muchos de los mejores momentos de nuestras vidas. Las dos éramos hijas únicas. Vivíamos solo a dos cuadras la una de la otra. Éramos parecidas aunque no iguales.  Su nombre comienza con la primera letra del abecedario y el mío con una de las casi últimas.  Si algo lograba distinguirnos -según los ojos que estaban fuera del mágico círculo en el que nos movíamos- es que ella era blanca y yo negra, pero a esa edad y en este país, esos no eran detalles importantes para dos niñas que estaban encantadas de la magia de haberse encontrado.

martes, 29 de enero de 2013


viva-cuba
Por Luis Ernesto Ruiz Martínez. Javier
Se levantó temprano, demasiado  temprano para su gusto, con la intención de prepararse y salir a un trabajo que no le “alcanza” para resolver sus problemas económicos pero le “sirve” para que le quiten los ojos de encima. Fue al refrigerador y no encontró leche. Sus labios profirieron toda serie de ofensas contra el país en el que le tocó nacer, pero en baja voz pues los vecinos “la tienen cogida con él”.