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lunes, 11 de marzo de 2013

Viejos recuerdos




Por Yadiris Luis Fuentes, Tercer Año de Periodismo
Universidad de Pinar del Río
Despertó. Miró a su lado. No reconoció al hombre que dormía, pero tampoco le espanto verle. No quería saber quién era o por qué estaba allí.
Se levantó lentamente para no despertarlo. Fue hacia el baño. Miró al espejo. No le costó darse cuenta de que los años  y el tiempo son imperdonables, todo lo marchitan a su paso. Sus párpados estaban caídos. Unas horribles ojeras maquillaban su rostro, eran indicios de muchas malas noches donde no fue feliz, ni intento serlo. Sus labios quebrados ansiaban un beso, pero a quién pedírselo si a aquel hombre en la cama no le conocía.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Ana (óleo de una mujer desnuda y con violín)


Autor: Erian Peña Pupo 
Estudiante de segundo año de periodismo.
Universidad de Holguín



Un día le propuse a Ana hacerlo mientas ella tocaba el violín. El violín me dejaba cierto arrebato tierno y melancólico. Arrebato solo comparado con el que me produce en ciertos momentos delirantes el jazz o el soul.
Ana estudiaba entonces segundo año en el conservatorio. Siempre he sido un adicto desmedido a las estudiantes de música. No sé por qué.  Quizá por jóvenes y bellas, quizá sencillamente por eso, por estudiantes de música. 

miércoles, 9 de enero de 2013

Asnos estúpidos [Cuento. Texto completo.] Isaac Asimov

Naron, de la longeva raza rigeliana, era el cuarto de su estirpe que llevaba los anales galácticos. Tenía en su poder el gran libro que contenía la lista de las numerosas razas de todas las galaxias que habían adquirido el don de la inteligencia, y el libro, mucho menor, en el que figuraban las que habían llegado a la madurez y poseían méritos para formar parte de la Federación Galáctica. En el primer libro habían tachado algunos nombres anotados con anterioridad: los de las razas que, por el motivo que fuere, habían fracasado. La mala fortuna, las deficiencias bioquímicas o biofísicas, la falta de adaptación social se cobraban su tributo. Sin embargo, en el libro pequeño nunca se había tenido que tachar ninguno de los nombres anotados.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Un médico rural [Cuento: Texto completo] Franz Kafka

Estaba muy preocupado; debía emprender un viaje urgente; un enfermo de gravedad me estaba esperando en un pueblo a diez millas de distancia; una violenta tempestad de nieve azotaba el vasto espacio que nos separaba; yo tenía un coche, un cochecito ligero, de grandes ruedas, exactamente apropiado para correr por nuestros caminos; envuelto en el abrigo de pieles, con mi maletín en la mano, esperaba en el patio, listo para marchar; pero faltaba el caballo...