Naron, de la
longeva raza rigeliana, era el cuarto de su estirpe que llevaba los
anales galácticos. Tenía en su poder el gran libro que contenía la
lista de las numerosas razas de todas las galaxias que habían adquirido
el don de la inteligencia, y el libro, mucho menor, en el que figuraban
las que habían llegado a la madurez y poseían méritos para formar parte
de la Federación Galáctica. En el primer libro habían tachado algunos
nombres anotados con anterioridad: los de las razas que, por el motivo
que fuere, habían fracasado. La mala fortuna, las deficiencias
bioquímicas o biofísicas, la falta de adaptación social se cobraban su
tributo. Sin embargo, en el libro pequeño nunca se había tenido que
tachar ninguno de los nombres anotados.
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miércoles, 9 de enero de 2013
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