Por: Lázaro Boza Boza
Los tiempos actuales han abierto el debate sobre el nexo
urgente entre la identidad cultural y los procesos de desarrollo. Por regla
general los seres humanos aspiran a una vida mejor en la que el fruto de sus
esfuerzos, ya sean individuales o colectivos, generen la sensación de bienestar
que todos coincidimos en llamar, desarrollo. En términos generales, tal
tendencia a transformar los estadíos actuales en escenarios superiores, es el
motor que expande las potencialidades humanas.
El desarrollo está ligado a dos elementos sin los cuales
sería imposible asegurar metas a mediano y largo alcance: la identidad y la
sostenibilidad.
