Por: Jorge Luis Salas Hernández. Máster de la Universidad Hermanos Saíz. Pinar del Río.
“¡Tenemos papa!”, fue el grito con el que una
vecina me despertó esta mañana. Desde
hace días, pensé sorprendido por el atraso noticioso de la impertinente.
“¡Tenemos papa!”, oí decir a otro transeúnte y me asombré, en la cama, ante la
insistente desactualización de los sanluiseños.
