jueves, 28 de marzo de 2013

Para gestionar la prensa nacional


Leidys García Chico. Profesora de Periodismo - Universidad de La Habana, UH, Cuba. 
Los medios de comunicación han instalado modelos de gestión a la medida, que benefician la labor de periodistas y editores web.
El análisis sobre los procesos de creación periodística para la web en nuestro país atraviesa diversos escenarios. Esta sección ha abordado, sobre todo, cuestiones relativas al contenido, pues, sin lugar a dudas, este es un factor determinante en la visibilidad y el impacto que alcanzan los medios de comunicación.

No obstante, la mirada sobre las características técnicas que ese proceso asume es aún insuficiente, si tenemos en cuenta los cambios operados en muchas redacciones digitales, nacionales, provinciales o de publicaciones temáticas.
La preocupación por implantar flujos de trabajo adecuados a las transformaciones que supone el escenario de la web es palpable cuando se accede a los sistemas de gestión de contenidos (CMS, por sus siglas en inglés) de medios como Juventud Rebelde —además de Opciones y el Dedeté, que pertenecen a la misma editora—, Cubahora, Trabajadores y además se conoce del trabajo de La Jiribilla y medios provinciales en pos de concebir sistemas propios para organizar su proceso productivo, mediante la simplificación y optimización del proceso de crear, publicar y gestionar los contenidos del sitio.
Diversos criterios han marcado la consolidación de esta práctica tras la utilización de aplicaciones importadas y adaptadas luego al contexto nacional, que no cumplían con los requisitos de las web periodísticas y complejizaban la labor de periodistas y otros profesionales desconocedores de las tipicidades del software instalado en sus computadoras. A esto se le añadió la necesidad de limitar el acceso y el conocimiento sobre las funcionalidades de cada programa al grupo de desarrollo específico, para evitar posibles ataques —que han sido reales en algunos casos— y propiciar entornos de trabajo más favorables y eficientes, a la medida de las necesidades de cada medio.
PAUSA PARA LA HISTORIA
A principios de los años noventa, el concepto de sistemas de gestión de contenidos era desconocido. Algunas de sus funciones se realizaban con aplicaciones independientes: editores de texto y de imágenes, bases de datos y programación a medida.
Paulatinamente las páginas webs estáticas y poco articuladas comenzaban a presentarse como insuficientes y se requería, cada vez más, la utilización de sitios dinámicos y capaces de admitir cambios continuos en función de las necesidades del entorno.
Pero el reto no era sólo tecnológico, sino que también debía permitir que un usuario con conocimientos informáticos mínimos fuera capaz de desarrollar, de una manera rápida y sencilla, las soluciones requeridas. Los sistemas de gestión de contenidos nacen como respuesta a esta necesidad, afirma el catedrático Mario Pérez-Montoro, de la Universidad de Cataluña.
En el año 1994 Illustra Information Technology utilizaba una base de datos de objetos como repositorio de los contenidos de una web, con el objetivo de poder reutilizarlos y ofrecer a los autores un entorno para la creación basado en patrones. Entre los CMS de código abierto, uno de los primeros fue Typo 3, que empezó su desarrollo en 1997, en palabras de su autor, Kasper Skårhøj, “antes de que el término gestión de contenidos fuera conocido sobradamente”. PHPNuke, la herramienta que popularizó el uso de estos sistemas para las comunidades de usuarios en Internet, se empezó a desarrollar a principios de los 2000.
VUELTA AL ESCENARIO CUBANO
La implementación de modelos de trabajo más o menos flexibles en función de la estructura y organización de las redacciones digitales ha permitido estandarizar ciclos de cobertura y optimizar las prácticas informativas, en la búsqueda de una relación más efectiva con el entorno noticioso objeto de seguimiento y los usuarios del medio en cuestión.
La conjunción de roles dentro de un mismo sistema, con asignación de permisos en función de las tareas a realizar, se ha convertido en otro de los factores altamente valorado dentro del ciclo productivo que promueven los CMS, pues se pueden diversificar las obligaciones de cada sujeto y programar las opciones en función de las particularidades de los medios, que deben responder a la planificación previamente acordada por la dirección y los miembros del equipo, como un mecanismo de convergencia profesional que profundiza la integración de saberes y rutinas de trabajo.
Por otro lado, las experiencias ya reconocidas de equipos de desarrollo como el de Juventud Rebelde y Cubahora se han extendido a otros espacios en modos de colaboración y consulta sobre las herramientas a utilizar, los software más útiles y los mecanismos de integración tecnológica, que paulatinamente deben ofrecer mejores resultados en medios provinciales.
Los escenarios siempre cambiantes de Internet obligan a repensar constantemente las lógicas productivas y los modos de hacer frente a las exigencias de usuarios más preparados. En tal sentido, uno de los retos que aún se mantiene está relacionado con la unificación de todos los flujos productivos de la organización periodística en una misma aplicación, donde cada rol esté representado y se eliminen las fracturas entre los espacios físicos que todavía se desplazan al ambiente digital.

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